8 de ene. de 2009

LA ACTITUD DEL CONDUCTOR DEFENSIVO


Para ser un conductor defensivo se deben conjugar dos tópicos primordiales, aptitud y actitud. Las aptitudes son aquellas que demuestra el conductor por su habilidad, precisión en las maniobras y rápidos reflejos. Las actitudes se relacionan con la forma de comportarse, es decir, cómo la persona decide ser en el tránsito, identificarse con la seguridad o con el riesgo permanente.
Hay conductores que a pesar de tener aptitudes privilegiadas (gran habilidad en el manejo) por el exceso de confianza subestiman el peligro y se convierten en un automovilista riesgoso.
La técnica del manejo defensivo se resume en tres puntos fundamentales:

• Explorar los potenciales peligros que le puede ofrecer el tránsito en los próximos instantes, es decir, no dejarse sorprender por situaciones que eran previsibles.
• Planear cuál sería la maniobra evasiva (frenar, cambiar de carril, etc) en el caso que el peligro percibido se concrete.
• Actuar correctamente y a tiempo.

Si cada conductor actuara razonablemente, no en forma instintiva como la mayoría lo hace, el tránsito sería más ordenado, existiría menos impaciencia y agresión en las calles y consecuentemente menos víctimas en accidentes de tránsito.
“SI BEBES NO MANEJES” “USA LA CABEZA, PONETE CASCO” “RECORDA QUE LAS VACACIONES COMIENZAN CUANDO CERRAS LAS PUERTAS DE TU CASA” “USA EL CINTURÓN DE SEGURIDAD” “LOS NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS, DEBEN VIAJAR EN EL ASIENTO DE ATRÁS” "LAS LUCES BAJAS PERMANENTEMENTE ENCENDIDAS".